viernes, 14 de agosto de 2015

"Sabiendo que existe gente como tú en el mundo no me da ningún miedo afrontarlo" SPL

La vida es eso, superar barreras, superar miedos, lanzarte al vacío sin saber si valdrá la pena pensando que, tal vez tu suerte se trunque y esta vez salga mejor.
Pero ¿por qué quedarse en eso? ¿Por qué quedarse en "suerte"? Tu suerte eres tú.
La vida te tiende la mano en los momentos claves y tú tienes que agarrarla, solo tienes que alzar tu mano al cielo y saber que es tu momento.
No hay mejor persona para decirte y dictarte tus limites que tú mismo. Nadie te dirá como y con quien tropezarte. Nadie te susurrará los pasos que tienes que dar para llegar a tu meta. Nadie te va a colocar en frente de la persona que quieres conseguir y te va a decir cómo conseguirla. Nadie te va a decir lo que está bien o lo que está mal. Nadie te lo puede decir. NADIE, porque nadie tiene ni el derecho ni el poder de hacerlo. Solo TU eres el responsable de tus actos, solo tú eres quien puede decidir cómo, con quien, y cuantas veces tropezarte. LÁNZATE, VIVE.
Porque un momento puede ser crucial para ti, porque un momento te puede cambiar la vida. Corre, nada, salta sobre un charco y húndete en el barro. Siempre tendrás a alguien que te ayudará a salir, y si tienes suerte, tendrás a alguien que se hunda contigo. HÚNDETE, SALTA.
Porque en cualquier momento puedes perder a la persona que más quieres y porque en cualquier momento puedes conocerla. SIENTE, ACTÚA.
Porque en cualquier momento puedes estar hundiéndote y recibir la mano de quien un día recibió la tuya. DA, RECIBE.
Pero sobre todo, VIVE porque solo vives una vez y cada día son solo 24 horas. No hay tiempo para pensar ni razonar. No cambies por nadie, ni vivas por y para ti.
VIVE porque la mejor sensación del mundo es ser FELIZ. Ser feliz aunque sabes que significa volver a caer en lo peor. No hay nada mejor que saborear ese momento, esa sonrisa en la boca de alguien, esa risa que proviene de lo más adentro de tu ser, de tu alma, de tu corazón, de ti. No hay nada mejor que saber que fuiste feliz porque tú lo decidiste, y que posiblemente aunque nadie lo sepa, también puedes volver a serlo aunque hayas caído en un hondo hoyo y parezca que no hay fondo. Aunque parezca que no vas a salir de él, solo tú tienes la clave para volver a ser feliz.
Y es que una vez que tropiezas, te acostumbras, y hay veces que hasta te gusta.