Haz una lista, prepara una maleta, vete de aquí. Lejos. Aléjate de lo que no te hace bien, vive, siente, piensa poco. Vete y cuando estés bien lejos vuelve porque lo echas de menos. Y luego vuelve a irte hasta que descubras dónde estás mejor, dónde eres tú, dónde es tu lugar. Vive, muere, resucita, las veces que hagan falta. Si no te lanzas nunca a hacer aquello que te da miedo, nunca dejarás de tenerselo. Salta y déjate llevar.
Vivimos con el miedo del "¿y si pierdo ésto, por ésto?"
Aprendemos a olvidar esa pregunta cuando por primera vez decides hacer algo porque sí, porque te apetece, o porque es lo que a ti te parece correcto. Aprendes a olvidar esa pregunta cuando te chocas con la realidad, y te das cuenta de que lo peor que puede pasarte es cambiar. Cambiar no significa empeorar, nunca. Cambiar significa crecer, mejorar, madurar.
Como experiencias he vivido muchas y todas tienen, evidentemente, una parte buena y otra mala.
La vida está repleta de malas decisiones. ¿Y si te hubieses acercado en ese momento a esa persona, para pedirle o darle una explicación? ¿Y si te hubieses preocupado en perder el orgullo, para ganar a una persona? ¿Y si en vez de estudiar el último día, hubieses empezado a estudiar cuando te dijeron? ¿Y si en vez de contestar mal a esa persona, hubieses respirado, ocho, nueve y diez segundos hasta relajarte? ¿Se hubiesen ido todos? ¿Se hubiese quedado alguien?
También existen muchas buenas decisiones que tomas a medida que el tiempo pasa, y te das cuenta de que si, de que tenían razón, de que la vida es una y de que el sentimiento de "al menos lo intenté" vale más que el de "me mantuve como siempre y no fui capaz de cambiarlo". ¿Y si nunca le hubieses dado ese beso? ¿Y si nunca hubieses hablado a esa persona en ese momento, la conocerías? ¿Y si en ese segundo en el que decidías si cruzar o no cruzar, ese coche no hubiese parado? ¿Y si cuando tenías esa oportunidad de acercarte y arreglar esa mala situación, no lo hubieses hecho? ¿Y si no hubieses decidido arriesgarte y presentarte esa noche? ¿Y si no hubieses quedado a tomar un café ese día? ¿Y si no hubieses contestado a ese mensaje? ¿Y si hoy no hubieses leído esto? ¿Hubiese cambiado tu forma de ver la vida? ¿Hubiese cambiado algún momento de éstos quién eres y lo que tienes?
SI. Todo lo que vives, todo lo que haces y todo lo que sientes determina hoy tu vida. Cada segundo que pasa y cada acto que realizas hoy determina lo que serás y harás mañana.
Nunca dejes que nada te pueda, aunque caigas, aunque te hundas. Si no te hundes no puedes subir. Existen demasiadas montañas altas como para quedarte abajo. Cuando llegas arriba después de haberte costado tanto subir, la mente deja de pensar para dar paso al sentimiento, a los sentidos. Cuando la respiración deja de ser constante, ahí te das cuenta de que valió la pena.
¡DESPIERTA Y MIRÁNDOTE AL ESPEJO DITE A TI MISMO QUE HOY EMPIEZAS DE NUEVO! ¡QUE HOY ACABAS CON TODO! Que hoy es tu día, que hoy te irá bien porque hoy decides tú lo que quieres hacer.


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