sábado, 12 de diciembre de 2015

Querer a ciegas

Sentir como mi cuerpo descarga toda su energía en una caída libre. Eso es lo que quiero. Quiero besarte, quiero entrelazar mis piernas con las tuyas, quiero hacer el amor. Eso es lo que quiero, eso es lo que siento cuando lo hacemos, siento como "caigo al vacío". Sin pausa, sin prisa. Lento, poco a poco, besando cada pequeño oyuelito de tu boca, mordiendo tu lóbulo, mordiendo tu oreja, mordiéndote todo. Besándote, centímetro a centímetro la piel. Rozarte y sentir como tu respiración aumenta. Quiero tirarme en paracaídas. Quiero sentirte de nuevo. Eso es lo que siento cuando me besas, siento como "caigo en picado". Y me gusta. No, no me gusta. Me encanta. 
Tu mano pasando por mi cuello, tus dedos paseando por mi piel, de la mano del amor pasea la pasión, con tus dedos rodeando mi cintura paralizas el tiempo, y parece que el tiempo no pasa. Pero si, si pasa. Y tú y yo tenemos que despedirnos, una vez más.
Y el corazón se me hace añicos cuando pienso que te vas, y te miro y no puedo dejar de mirarte. Eres el tesoro que nunca conseguí encontrar, el que ahora logré, no hay nada superior a ti. No veo nada en ti que no me guste, no desprecio nada de ti, no hay defectos que no sean perfectos para mi. Tus manías envuelven tus mejores virtudes. Observador, atento, cariñoso, todo lo que cualquiera querría, eso eres tú.
Un beso, un beso necesité para engancharme a ti. Un beso para no querer acabar nunca contigo, Un beso en la boca...seguido de caricias, seguido de besos por el cuello, de mordidas, de caricias por la espalda, de cosquillitas, de enlazar las manos, de apretar, de un "querer hacerlo ya". Un grito en silencio, una mirada con los ojos cerrados, una caricia sin tocarnos, un susurro sin abrir la boca, un te quiero nariz con nariz. 
Así me siento yo cuando te beso, cuando hacemos el amor. Siento como caigo en picado, como tiro de la anilla del paracaídas una vez más, antes de caer y hacerme daño. Siento como me tiro al vacío, sin miedo a morir, a morir de amor. No me da miedo hacerme daño, pero si me da miedo hacerte daño a ti. Por eso cada vez que me ocurre tiro de la anilla. Por eso a veces tiemblo cuando me tocas, cuando tu mano pasa por mi entrepierna, por eso a veces mi cuerpo se estremece cuando me besas cerca de la boca, porque la anilla aún no ha sido tirada, y temo hacernos daño.
Y entre sollozo y sollozo, entre mirada y mirada, un te quiero se escapa de entre tus parpados y lo acoge mi mejilla sonrojada.

Good luck

Cuando pones todo tu esfuerzo en que algo salga bien, y sale mal. Ahí es cuando peor se pasa, cuando te das cuenta de que la buena fe no sirve para nada. 
Para hacer las cosas bien de verdad hay que estar preparado, en todos los ámbitos. Para lanzarte al vacío y probar suerte no, pero si quieres hacer algo bien, tienes que saber lo que haces. Y en eso es en lo que fallamos. Creemos que sabemos todo. Creemos saber cómo llevar cada situación, creemos saber manejar cada parte de nuestra vida. Y de nuevo es en eso en lo que fallamos. No hay nada, absolutamente nada que podamos controlar totalmente en esta vida, ni siquiera lo más profundo de nuestro ser, ni siquiera los sentimientos, ni las emociones, incluso a veces es imposible controlar ciertas conductas. Y nos perdemos. 
Perdemos los estribos, perdemos el respeto, la responsabilidad, perdemos la fuerza, la dignidad, perdemos las ganas, y todo por malos momentos. Por malos tránsitos en nuestra vida. Nos hundimos creyendo haber perdido lo que somos. Y es ahí dónde nos volvemos a equivocar. Nunca vas a perder lo que eres, tal vez te pierdas a ti mismo, tal vez te sientas solo, tal vez no sepas a donde ir. Incluso tal vez un día lo estés. Pero nunca vas a perder lo que eres, nunca perderás tu esencia, nunca perderás lo que realmente eres tú. Perderás gente cuando vayas subiendo cada escalón de tu vida, irás viendo caer a gente que quiso darte la mano por interés. Perderás gente que creías que eran tus amigos. Perderás gente que pensaste que darían todo por ti, pues tú si hubieses dado todo por ellos. Y cuando estés ahí, arriba, mirando hacia abajo, cuando por fin llegues a alguna de las metas propuestas, ahí sabrás quien es quien estaba de verdad contigo. Quien a pesar de que tus esfuerzos y tu buena fe no funcionasen siempre intentaron que aprendieses. Quien nunca dejó de creer en ti. Quien pensó que podías con todo. Quien mientras sudabas, llorabas, reías y pasabas horas en vela por conseguir tu sueño, nunca te abandonó. Quien mantuvo tu buena fe para seguir intentando conseguir que las cosas salgan bien
Hay quien cree, como en su momento creía Hobbes, que el ser humano es malo por naturaleza. Siempre pensé así, siempre creí que el ser humano había nacido malo por naturaleza y había sido transformado por la propia sociedad a ser "bueno". En cambio, ahora creo y sería capaz de asegurar, que es todo lo contrario. Estoy más de parte de Rousseau. Creo en la buena fe de las personas, creo que nacemos buenos, pero que a pesar de todo, es la sociedad la que nos corrompe y modifica nuestros comportamientos. 
También creo que es cierto que solo con buena fe no se llega a ningún lado si se quieren hacer las cosas bien de forma segura, pero cabe añadir que claramente, sin buena fe tampoco se haría nada "bien". La buena fe, la esperanza, las ganas y las ansias de cambiar el mundo, la necesidad de satisfacer a la gente, la simple esperanza de ver cómo una persona sonríe... creo que eso, no hay quien lo pueda pagar. 

Nunca nadie podrá enseñarte a ser bueno, en cambio todos pueden enseñarte a hacer las cosas bien.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Vale la pena

No me importaría estar ahí para ti, todos los días de mi vida.
No solo no me importaría, sino que me encantaría.
Me gustaría estar ahí cuando te den tu primer trabajo fijo. Me gustaría estar contigo cuando te den tu primer sueldo, cuando te toque salir de fiesta con tus amigos. Me gustaría estar apoyándote cuando llegues a casa tras un día de estrés, desde la ducha. Me encantaría que tú hicieses lo mismo por mi. Me gustaría darte un beso cuando te den las notas en clase. Me gustaría poder ayudarte a estudiar, poder ayudarte a hacer aquello que estés haciendo en esa etapa de tu vida.
Me gustaría despertarme un día y verte vestido para el trabajo, mirando como me despierto, igual que el primer día. Me encantaría ver como miras así al pequeño que nos ha dado la lata toda la noche, al culpable de que tengamos esas ojeras escandalosas, al pequeño culpable de que esta vez no haya sido por voluntad propia el hecho de no poder dormir.
Me encantaría ir a verte a donde quiera que estés. Me encantaría irme de "mochilera" contigo. Me encantaría acompañarte cuando las cosas dejen de ir bien. Me encantaría darte la mano cuando no sepas cómo subir. Me encantaría darte un abrazo cuando note en tu mirada que lo necesitas. Me encantaría poder estar ahí contigo cuando pases malos momentos, cuando no sepas que hacer, cuando no sepas en quien confiar. Me encantaría tener la oportunidad de vivir esos momentos contigo, de hundirme tan hondo en tus penas como tú me digas y subir de un solo salto viendo como te ríes al hacerte cosquillas en los pies. Me encantaría pasar esos momentos contigo, me encantaría porque entonces sabría que formo parte de tu vida, y que me quieres en ella en todo momento.
Me encantaría verte sonreír cada mañana. Y me encantaría ver como sonríes cada noche.
Que buen sabor de boca...el sentir tus labios todos los días. Cómo deseo poder vivir como quiero contigo.
A veces las cosas no salen como queremos. A veces la distancia hace que estas cosas sean mucho más complicadas. A veces pienso que no vale la pena. Pero luego pienso en ti y esa idea desaparece de mi cabeza. Claro que vale la pena, tú vales la pena, más que ninguno. 
Vale la pena pasar tiempo sin verte si luego cuando nos vemos me doy cuenta de que cada día te quiero más. Vale la pena las noches en vela preocupada si después me vas a llamar para preguntarme cómo estoy. Vale la pena las lágrimas derramadas si luego en tus ojos voy a ver un mar de amor y calma. Vale la pena dormirme pensando en ti, porque llegará un día en que por fin vuelva a dormir contigo. Vale la pena soñar contigo, porqué sé que esos sueños nunca serán tan buenos como la realidad que vivo contigo. Vale la pena, porque gracias a ti he descubierto tanto las peores como las mejores sensaciones al tenerte. Al tenerte y al creer perderte.
Vale la pena. Porque un día más es un día menos. Porque dónde tú vayas yo iré. Porque no pienso dejarte solo. Porque no mereces llorar. Porque no mereces sentirte mal por nada. Porque mereces a alguien que te trate como un rey. Mi rey.
Porque te quiero, y porque echarte de menos se hace más ameno teniéndote después.
Y porque el "tú y yo" suena mucho mejor desde que sé que ese "tú" es solo contigo".