Para hacer las cosas bien de verdad hay que estar preparado, en todos los ámbitos. Para lanzarte al vacío y probar suerte no, pero si quieres hacer algo bien, tienes que saber lo que haces. Y en eso es en lo que fallamos. Creemos que sabemos todo. Creemos saber cómo llevar cada situación, creemos saber manejar cada parte de nuestra vida. Y de nuevo es en eso en lo que fallamos. No hay nada, absolutamente nada que podamos controlar totalmente en esta vida, ni siquiera lo más profundo de nuestro ser, ni siquiera los sentimientos, ni las emociones, incluso a veces es imposible controlar ciertas conductas. Y nos perdemos.
Perdemos los estribos, perdemos el respeto, la responsabilidad, perdemos la fuerza, la dignidad, perdemos las ganas, y todo por malos momentos. Por malos tránsitos en nuestra vida. Nos hundimos creyendo haber perdido lo que somos. Y es ahí dónde nos volvemos a equivocar. Nunca vas a perder lo que eres, tal vez te pierdas a ti mismo, tal vez te sientas solo, tal vez no sepas a donde ir. Incluso tal vez un día lo estés. Pero nunca vas a perder lo que eres, nunca perderás tu esencia, nunca perderás lo que realmente eres tú. Perderás gente cuando vayas subiendo cada escalón de tu vida, irás viendo caer a gente que quiso darte la mano por interés. Perderás gente que creías que eran tus amigos. Perderás gente que pensaste que darían todo por ti, pues tú si hubieses dado todo por ellos. Y cuando estés ahí, arriba, mirando hacia abajo, cuando por fin llegues a alguna de las metas propuestas, ahí sabrás quien es quien estaba de verdad contigo. Quien a pesar de que tus esfuerzos y tu buena fe no funcionasen siempre intentaron que aprendieses. Quien nunca dejó de creer en ti. Quien pensó que podías con todo. Quien mientras sudabas, llorabas, reías y pasabas horas en vela por conseguir tu sueño, nunca te abandonó. Quien mantuvo tu buena fe para seguir intentando conseguir que las cosas salgan bien.
Hay quien cree, como en su momento creía Hobbes, que el ser humano es malo por naturaleza. Siempre pensé así, siempre creí que el ser humano había nacido malo por naturaleza y había sido transformado por la propia sociedad a ser "bueno". En cambio, ahora creo y sería capaz de asegurar, que es todo lo contrario. Estoy más de parte de Rousseau. Creo en la buena fe de las personas, creo que nacemos buenos, pero que a pesar de todo, es la sociedad la que nos corrompe y modifica nuestros comportamientos.
También creo que es cierto que solo con buena fe no se llega a ningún lado si se quieren hacer las cosas bien de forma segura, pero cabe añadir que claramente, sin buena fe tampoco se haría nada "bien". La buena fe, la esperanza, las ganas y las ansias de cambiar el mundo, la necesidad de satisfacer a la gente, la simple esperanza de ver cómo una persona sonríe... creo que eso, no hay quien lo pueda pagar.
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